10 maneras diferentes para escapar de un taxi:
Ya no te preocupes por pensar técnicas escapistas mientras viajas en un taxi.
- Pedírselo de la manera más atenta.
- Golpear bruscamente la cabeza del taxista con tus dos piernas y salir de la unidad cuando éste quede inconsciente.
- Romper una de las ventanas con una patada, salir de la unidad, subirte al techo de la misma y sujetarte de algún árbol que se encuentre en el camino.
- Decirle que su hijo es tu amigo y te cae de pelos aunque sea pobre.
- Amenazarlo con romper su tarjetón de circulación.
- Decirle que todo va a estar bien, abrazarlo, comprenderlo, amarlo e ir por unas chelas.
- Gritar: “GOYA, GOYA, CACHUN CACHUN RA RA” x2
- Hacerte el muertito.
- Fingir un comportamiento homosexual.
- Cagarte en los asientos.
El robot
“Una vez unos niños construyeron un robot con latas de atún y un robot que ya tenían”
Le llamaron Francisco, era un robot alto y delgado que para su conveniencia, tenía vagina. Francisco hablaba con un vocabulario muy reducido, esto, a los niños, les parecía cómico. Francisco era un bebé, o más bien, se comportaba como tal.
Un día Francisco salió a tomar el sol y llenar su batería con los paneles solares que instalaron los niños un día antes. Un “chota” llegó en su patrulla, era la primera vez que Francisco se encontraba con uno de estos. Le pareció curioso, pues era muy gordo. Francisco lo tomó de los cachete bruscamente, el policía, al no saber que hacer, le disparó muy duro. Yo tampoco sabía que las balas tenían diferentes velocidades. Los niños lo lloraron más que cuando murieron sus propios padres, pues los tres eran huérfanos. Espera, ¿de dónde sacaron las latas de atún si eran huérfanos? los huérfanos son pobres.
Me suena familiar
Lo mejor de que mi papá me haya tenido a los 16 es que no me puede regañar tanto cuando le diga que mi novia está embarazada. Lo mismo pasó con la marihuana y con el cigarro. Tener padres jóvenes es divertido.
El mejor momento “padre e hijo” es cuando nos drogamos en la azotea de la casa mientras mi mamá prepara la comida. Mis amigos no me creen. Pero me conformo con que mis hermanos me crean, al fin, tengo mas hermanos que amigos. En mi casa somos 17 contando a mi abuelo y a mi tío.
Casi nunca me deprimo, eso es de débiles, la única vez que estuve triste fue cuando mi papá atropelló a mi perro con el Chevy saliendo de la casa. Pero eso no fue lo difícil, lo difícil fue recoger los cachos de cráneo.
Pero no me quiero hacer la víctima, ¿me da una monedita? Y rápido que ya casi se pone en verde el semáforo.